4. Interpretació

4.1. Encàrrec
El títol original era Els feliços capricis del gronxador (Les hereux hasards de l´escarpolette)..
Localització actual: Wallace Collection de Londres.
La obra fue encargada por el abad Claude Richard, el protector de Fragonard. Él ya le había dado las instrucciones: Desearía que pintara a la señora en un columpio empujado por un obispo, a mí de forma que pueda ver las piernas de ella o algo más si quiere alegrar el cuadro.
Se sabe que el cuadro le fue encargado a otro pintor que no aceptó el realizarlo por considerarlo demasiado frívolo y picaresco..
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4.2. Tema i iconografia
Tema: Galant. Intimista.
El cuadro presenta un exquisito tema galante donde un hombre mayor empuja el columpio de una dama que mueve su falda mientras un noble observa la escena desde abajo. El personaje central es una joven con un magnífico vestido rosa que lanza su zapato a un joven medio escondido entre las plantas del jardín. Mientras, un hombre maduro manipula las cuerdas del columpio para darle impulso.

El escenario se puede relacionar claramente con el tema de los jardines del amor de Rubens y Watteau con alusiones mitológicas en las esculturas que decoran el jardín.
En aquesta obra Fragonard recull una d'aquestes escenes picants, freqüents en l'ambient de llibertat sexual dels cercles aristocràtics del segle XVIII. Un noble contempla com se li inflen les faldilles a una noia jove mentre que un clergue empeny el gronxador, cosa que accentua al clima de voyeurisme. L'escena se situa en un jardí. A l'alta societat del segle XVIII li agradava de representar la natura, però de manera que mani festés el domini de l'ésser humà sobre l'Univers. Per això amb molta freqüència apareixen els personatges fruint en un pai satge bucòlic i idealitzat.

4.3. Significat i funció
La intención del artista parece ser que era hacer un paralelismo entre el vaivén del columpio y la volubilidad del amor femenino. Este tipo de alegorías sencillas y tópicas tuvieron gran éxito entre la sociedad parisina que parecía vivir como los personajes del pintor, en una nube de colores, alegres y despreocupados, mientras que a sus pies se agitaba la Francia revolucionaria. La obra refleja el mundo del Rococó como un juego placentero y refinado, rompiendo la estética del ideal heroico del Barroco y se acerca más a una imagen burguesa relacionada con la mentira.

El cuadro trata básicamente de agradar a quien lo contempla, hacer que disfrute del placer de contemplarlo.